Proteccion de Datos e Internet
¿Hacia dónde se dirige Internet? Lo que fue definido por su creador, el directivo del Centro Europeo de Investigaciones Nucleares (CERN) en Suiza, Tim Berners-Lee, como algo «vago pero interesante» se ha convertido en una herramienta de trabajo imprescindible para millones de personas. Muchos ya no concebimos nuestro quehacer diario si «se cae» Internet. Obtenemos información de la Red, pero ella también obtiene una valiosa información acerca de nosotros. Cada paso que damos, cada click, queda registrado, configura un perfil, que dice mucho de nosotros. Y ese ADN informativo es muy codiciado. El propio Berners-Lee pidió recientemente, a propósito del 20 aniversario de la red de redes que las empresas y gobiernos dejen de espiar las búsquedas de la gente por Internet y respeten la privacidad de los usuarios. Y es que Internet es una gran dualidad. Comprende las dos fuerzas opuestas y complementarias que se encuentran en todas las cosas: información y desinformación, ventaja e inconveniente, virtud y defecto, verdad y mentira... Sin ninguna duda, la World Wide Web nos ha acercado el mundo al monitor, desde donde podemos hacer la compra virtual por el supermercado, hacer operaciones bancarias o encontrar la oferta de viaje que mejor se acomoda a nuestras circunstancias. Nos permite hablar por teléfono, comunicarnos por videoconferencia, mantener una conversación en tiempo real entre dos puntos separados por miles de kilómetros... Con la llegada de la llamada web 2.0 las posibilidades se han ampliado todavía más. Antes, el papel de los internautas en la Red era eminentemente pasivo, puesto que la generación de contenidos sólo estaba al alcance de unos pocos, con conocimientos informáticos y medios económicos suficientes. Pero la evolución de las nuevas tecnologías ha facilitado la creación de nuevas herramientas que ponen al alcance de los inexpertos en informática funcionalidades que les sitúan en el epicentro de Internet. El usuario actual de Internet ha pasado a ser el protagonista: edita sus propios fotos y vídeos y los comparte en la web; se relaciona con otras personas a través de las redes sociales, crea su propio blog, convirtiéndose en un periodista ciudadano, escribiendo de cualquier cosa o persona. Sin embargo, existe un factor común, una materia prima, un combustible presente en estas operaciones. Los datos. Son nuestras las fotos que se comparten en Flickr; somos nosotros —o terceras personas— los que salimos en los vídeos que se publican en Youtube; son nuestros datos los que alimentan el perfil del muro personal en el que se basan redes sociales como Facebook o Tuenti. Si hacemos una compra virtual, si organizamos un viaje, todo deja un rastro. Incluso hay cuentas de correo electrónico que están ofreciendo publicidad personalizada a partir de los mensajes que enviamos a nuestros contactos. Por ello, al igual que hemos recibido una educación en diferentes materias se antoja necesario saber que Internet tiene dos caras, con sus ventajas e inconvenientes. Desde hace cinco años, asociaciones, organizaciones, universidades y empresas vienen celebrando el Día Mundial de las Telecomunicaciones y de la Sociedad de la Información, también conocido como el Día de Internet, impulsando eventos y actividades con el objetivo de promover el desarrollo y el buen uso de esta herramienta. La Agencia Española de Protección de Datos (AEPD), miembro del Comité de Impulso del Día de Internet, ha creado una nueva guía de recomendaciones para promover entre los internautas una cultura de protección de datos en la Red. En ella se apela tanto a la responsabilidad de los usuarios de la web 2.0 como a la necesidad de proteger a los menores. Responsabilidad Internet se ha convertido en un terreno basado en la participación. La inclusión de vídeos, fotos o contenidos escritos en foros, blogs o redes sociales originan un caudal de información ingente y desconocido hasta ahora. Es aquí donde la AEPD advierte de la importancia de ser consciente de que al publicar este tipo de contenidos podemos estar mostrando datos personales que pertenecen a terceros sin valorar los perjuicios que pueden ocasionar. En este sentido, la AEPD aconseja no publicar informaciones que no respondan a los requisitos de veracidad, interés público y respeto a la dignidad de las personas, ni difundir rumores. También se recomienda no grabar ni publicar imágenes, vídeos o cualquier otro tipo de registro sin el consentimiento de los afectados y tener especial cuidado al publicar información relativa a los lugares en que el usuario o un tercero se encuentran en todo momento, ya que podría poner en peligro a los usuarios. Los responsables de los portales de Internet tienen su cuota de responsabilidad al alojar estos contenidos, por lo que deben rectificar o retirar la información publicada cuando un afectado lo solicite de un modo justificado. Igualmente, deberían informar sobre los deberes de los usuarios en los procedimientos de alta y registro, así como elaborar y publicar códigos éticos que garanticen unas mínimas reglas de actuación de los usuarios o de las comunidades en las redes sociales. Los menores son objeto de un apartado específico de la guía por cuanto se trata de un colectivo especialmente sensible que, sin embargo, utilizan Internet como una parte más de sus vidas. Son nativos digitales, en muchos aspectos saben más que sus padres, pero no siempre son conscientes de los peligros que acechan la Red. Por ello, se aconseja a los padres y tutores que aprendan las herramientas que ofrece Internet para navegar con sus hijos y educarles en un uso seguro de la web. También resulta interesante establecer ciertas reglas de uso, como ubicar el ordenador en un sitio común de la casa o fijar unos horarios de uso concretos. Cabe asimismo adoptar medidas de seguridad, de carácter informático, que restrinjan el acceso a contenidos inadecuados. Redes sociales, buscadores y cámaras IP Otro aviso para navegantes se enmarca en el terreno de las redes sociales. Debido a que constituyen una importante fuente para la obtención de información sobre las personas, es necesario conocer bien su funcionamiento para proteger nuestra identidad digital. Para garantizar la seguridad de la información se recomienda una configuración adecuada del perfil y la utilización de contraseñas adecuadas. Con carácter general, se insta a respetar los derechos de las personas, ya que al publicar una foto o escribir en un foro podemos estar incluyendo información sobre otras personas. Los buscadores permiten buscar y ser objeto de búsquedas. Estas herramientas pueden guardar un historial con nuestras búsquedas y hábitos de navegación, por lo que conviene borrar con regularidad las cookies, los archivos temporales de Internet, así como el historial de navegación. Asimismo, no se debe publicar información innecesaria o inadecuada sobre terceros y asegurarse de no facilitar o publicar datos innecesarios en espacios abiertos de Internet. El uso de videocámaras se ha generalizado en Internet, pero muchos no ponen las medidas de seguridad mínimas para proteger de su acceso libre. La imagen es un dato de carácter personal cuya difusión o acceso no autorizado puede ser particularmente molesto o dañino; por ello, debe garantizarse la seguridad impidiendo el acceso no autorizado a las imágenes captadas por cámaras IP. Antes de instalar una videocámara que reproduzca imágenes en Internet, hay que asegurarse de que la captación sea lo menos intrusiva posible. Otras recomendaciones hacen alusión a las redes de intercambio de archivos, también conocidas como peer to peer o P2P, muy utilizadas para bajarse música o películas. En este sentido, se recomienda la instalación de un «cortafuegos» que proteja del acceso no deseado al propio ordenador y usar un disco duro dedicado en exclusiva o establecer una carpeta o directorio específico. La tecnología está en constante evolución e Internet —lo queramos o no— es un utensilio básico para el trabajo y el ocio. Muchos de los servicios que ofrece la Red siguen la regla del «o lo tomas o lo dejas». Si no podemos dejarlo, lo mejor es aprender a hacer un uso responsable. El Gobierno prohíbe las llamadas comerciales no solicitadas El Consejo de Ministros ha dado luz verde a la modificación del régimen legal de la competencia desleal en la publicidad, que prohíbe el spam telefónico —las llamadas telefónicas comerciales no solicitadas por parte de las compañías para vender sus productos— y otras prácticas comerciales agresivas. La Carta desarrolla la Ley General de Telecomunicaciones, que recoge que los contratos de telecomunicaciones deben contener hasta 16 puntos para garantizar la información al usuario. La Carta prohíbe que el operador pueda modificar unilateralmente las condiciones contractuales si no están previstas expresamente en el contrato. En caso de modificación, el usuario deberá ser avisado con un mes de antelación y tendrá derecho a romper el contrato sin penalización si no está de acuerdo con el cambio. Además se reduce de 15 a 2 días el plazo que el operador tiene para dar de baja a un cliente, prohibiendo la facturación posterior a este período. La Agencia de Protección de Datos da la razón a una decena de españoles que no querían salir en el buscador Hasta diez personas han presentado reclamaciones ejercitando su derecho de oposición contra Google porque el buscador no hacía desaparecer sus datos personales de sus búsquedas durante 2008. En todas, la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) les ha dado la razón, instando a Google a tomar las medidas necesarias para que esta situación no vuelva a darse en el futuro. Entre los denunciantes se encuentran funcionarios de prisiones, un subdirector de colegio, una empresaria de la limpieza y un policía municipal. En algunos casos los afectados fueron multados o sancionados por vía administrativa y otros condenados por vía judicial, pero en todos los casos saldaron sus deudas con la sociedad. Desde Google se aduce que los medios tecnológicos actuales no permiten crear un sistema automatizado de borrado de datos personales. Para el director de la AEPD si la tecnología no lo permite ahora, debe acabar haciéndolo.
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